12 mar. 2016

La práctica de tocar la Tierra


Cuando tocamos la Tierra, encontramos refugio en ella. Recibimos su energía sólida y envolvente. La Tierra nos abraza y nos ayuda a transformar nuestra ignorancia, sufrimiento, y desesperación. Dondequiera que estemos, podemos estar en contacto con la Tierra. Dondequiera que estemos, podemos inclinarnos para recibir su energía de estabilidad y protección. Mientras tocamos la Tierra, podemos seguir nuestra respiración. Podemos desprendernos de toda nuestra inestabilidad, temor, ansiedad, enfermedad, e ira. Sabemos que la Tierra puede absorber nuestra negatividad sin rechazarnos ni juzgarnos. Así, somos capaces de transformar lo que nos resulta doloroso y difícil de aceptar de nosotros mismos. Podemos fortalecer nuestra capacidad de mirar, hablar, y actuar con comprensión y compasión hacia nosotros mismos, hacia nuestros seres queridos, y hacia todos los miembros de nuestra sociedad. Tocando la Tierra comunicamos nuestra gratitud, alegría, y aceptación a nuestra Madre Tierra. Con esta práctica, cultivamos nuestra relación con la Tierra y, así, restablecemos nuestro equilibrio, nuestra integridad, y nuestra paz
La Tierra representa lo que es estable, sólido y tiene una gran capacidad para abrazar”. La energía de la consciencia y la concentración que se produce al Tocar la Tierra tiene la capacidad de despertarnos a la naturaleza de la realidad, transformándonos, purificándonos, y restableciendo la alegría y la vitalidad en nuestra vida. Tan pronto como comenzamos a practicar podemos sentir sus beneficios, y la sensación de estar en paz, frescos, y revitalizados por la Tierra, continuará mucho tiempo después de nuestras sesiones de práctica.

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